LOS PRÉSTAMOS Y LOS SEXOS

Por Jaime Gómez.
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JAIME GÓMEZ

 Para lograr comprender la relación entre el dinero financiado y quién es quien lo pide, es necesario reconocer que desde tiempos ancestrales la economía del hogar se componía de los ingresos que los hombres llevaban a casa, siendo la mujer quien se encargaba de la distribución y el buen aprovechamiento del mismo, no quiere decir que todos los hogares realizaban la misma práctica pero sí en su mayoría, por lo tanto vamos a partir de este supuesto.

Cuando se trataba de contraer algún préstamo para adquirir vivienda, emprender un negocio, o comprar algún bien material para el hogar, eran los ingresos del hombre los que garantizaban la factibilidad del pago oportuno del mismo, cabe mencionar que existían mujeres con bienes inmuebles heredados por su familia que en ocasiones eran utilizados como un bien conyugal para garantizar deudas.

Con el paso del tiempo la mujer paso a ser parte activa de la economía y del ambiente laboral formal, comenzó a tener ingresos y con ello beneficios, empezó a ser considerada sujeto de crédito en préstamos para vivienda y para el consumo por medio de tarjetas bancarias.

Las estadísticas muestran que los prestamos formales que son solicitados en la actualidad por hombres y mujeres son utilizados para los siguientes fines.

 

  • Tarjetas de crédito departamental
  • Tarjeta de crédito bancaria
  • Crédito Hipotecario
  • Préstamo de Nómina
  • Crédito Automotriz

 

En base a esta clasificación nos podemos dar cuenta que la mayoría de los recursos que usamos y no son nuestros, los utilizamos para adquirir bienes de consumo en su mayoría y una parte para la vivienda.

Cabe mencionar que el pedir prestado para adquirir bienes de consumo es una mala decisión, ya que el producto desaparece y la deuda y su costo persisten.

Los datos de las instituciones crediticias muestran que dentro de los sujetos de crédito en la actualidad no hay mucha diferencia de género, es decir, hay un número muy semejante de hombres y mujeres que tienen algún tipo de crédito contraído.

Los créditos informales, es decir los que son solicitados a familiares, amigos o en el peor de los casos a prestamistas que abusan de la necesidad y en su mayoría son deudas impagables por el excesivo interés cobrado, son utilizados por lo general para los siguientes fines.

  • El 77 % pide préstamos para hacer frente a gastos médicos, en la educación y el hogar

 

  • El 23 % pide préstamos para financiar pequeñas empresas

Una vez expuestos los fines en que son utilizados los recursos, podemos decir que  tanto los créditos formales como los informales, en su mayoría, a excepción de los aplicados a la adquisición de vivienda y financiamiento de pequeñas empresas, sirven para financiar el día a día, es decir para adquirir bienes que no generan recursos para pagar el dinero solicitado.

El crecimiento a gran escala de un país es en base al desarrollo de grandes empresas, que también adquieren créditos para su creación y operación, pero en este caso en su mayoría son Personas Morales, empresa formadas por socios ( hombres y mujeres ), lo cual no nos ayuda para observar el terreno que va ganando la mujer en el sector crediticio.

Lo que sí es un hecho es que los créditos no distinguen sexo, como mencioné en un principio, los créditos eran otorgados en su mayoría al género masculino, con el tiempo la mujer empezó a ser parte importante de la actividad económica, primero de sus hogares, después dentro de la economía ocupando puestos importantes de trabajo y  con la creación de negocios propios.

Hay factores de comportamiento crediticio que han ayudado a que sea cada vez más común que ciertos créditos que anteriormente eran solicitados por el hombre, ahora sean otorgados a la mujer y esto debido al Buró de Crédito, ya que mucha gente está reportado ante la Comisión Nacional Bancaria como mal comportamiento de pago y cuando esto ocurre hay recomendaciones de los propios ejecutivos bancarios que ofrecen tramitar los créditos a nombre de las esposas ya que el marido tiene record negativo.

Podemos concluir que si la participación de la mujer en las actividades económicas sigue avanzando y además conservan su historial crediticio sano, es muy probable que sean ellas las que poco a poco se encarguen de conseguir los recursos necesarios en la economía del hogar mediante el financiamiento, claro sin contar con su ahorro mensual, quincenal o semanal que le generan las tandas.

 

 

Jaime Gómez             jaime.gomez@4pnoticias.com