Agosto al costo.

Por Jaime Gómez
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Agosto Al Costo.    

Los mexicanos estamos acostumbrados a vivir el mes de julio con júbilo, una de las razones es porque es la época en la que se tiene el tiempo de convivir con la familia, viajar a nuestro lugar de origen para visitar a padres y abuelos, días de graduaciones y compartir logros de nuestros hijos, y económicamente tenemos nuestro mes de euforia con el personaje cada vez más común de Julio Regalado, pero empieza el mes de agosto, mes en donde se nos presenta ahora sí agosto al costo, época en la que se gastan los ahorros en inscripciones de escuela, colegiaturas, uniformes y útiles escolares.

Unido a esto, amanecimos este primero de mes con el nuevo gasolinazo anunciado para agosto.

En 2015, diputados y senadores aprobaron la Ley de Ingresos de la Federación para 2016, la cual estableció que “los precios máximos de los combustibles en México podrían moverse con sus referencias internacionales, pero solo al interior de una banda cuyo valor central es el precio observado en 2015 fluctuando en un 3 %, lo cual es difícil de lograr ya que los mercados internacionales dependen del precio del petróleo y del tipo de cambio entre otros factores, pero sí estos precios no están respondiendo como es debido y el tipo de cambio entre el dólar y el peso va en aumento, la pregunta es, ¿ Se respetará el aumento del 3 % basado en el precio de origen del 2015 ? o comenzaran los aumentos sin respetar presupuestos de ley.

Lo que se presume, es que lo que está haciendo el Gobierno Federal es irse a los límites superiores en los gasolinazos con el propósito de recaudar dinero y eventualmente cubrir los excesos en el gasto público.

Las sorpresas pueden continuar ya que el comportamiento macroeconómico normal de una devaluación del peso debería de ser que cuando una moneda se devalúa, las tasas de interés suben con el objetivo de evitar la fuga de capitales, esto es debido a que se pierde la confianza en el peso, los inversionistas convierten su dinero a monedas más estables y el dinero sale del país, la forma de evitar esto es subir tasas de interés para hacer atractivo que los capitales se mantengan en México pagándoles un mayor rendimiento por los mismos, pero lo raro es que no está sucediendo, la población sigue teniendo acceso a créditos con tasas bajas y adquiriendo deuda con una moneda que está perdiendo valor, esto nos refiere a la devaluación de 1994 cuando fue forzoso el incremento incontrolable de las tasa de interés y los créditos se convirtieron  en deudas impagables, provocando con ello el impago por parte de los deudores, y el gobierno tuvo que apoyar a los bancos con el controvertido programa FOBAPROA.

La recomendación para cualquier ciudadano de a pie, es avanzar con paso firme y no adquirir deudas a tasas de interés variables.

Volviendo a los incrementos de gasolina autorizados por nuestros diputados y senadores es válido recordar que en Acuña se protestaba a base de cacerolazos por las calles, manifestaciones encabezadas por Rubén Moreira y otros dirigentes priistas, es hora de esperar que nos anuncien el punto de reunión para continuar con tan original y populista práctica.

Leyendo un artículo del Lic. Orestes Gómez en donde exhorta a diputados y servidores públicos que se abstengan de escribir en defensa de los gobiernos, me vino a la mente el artículo de la diputada Georgina Cano titulado Las cosas no se dan solas, al respecto, solo añado lo siguiente:

El periodismo, dijo el reportero polaco Kapuscinsky, no es un oficio para cínicos, pero tampoco es un trabajo para indiferentes o para personas carentes de curiosidad o para quienes no tienen la capacidad de indignación ante las injusticias. En otras palabras, los ingredientes para ser periodista son una enorme capacidad de investigación y aprendizaje constante, un cierto escepticismo ante el poder y los poderosos, y un vínculo inmutable con la realidad.

Cuando un funcionario público escribe y publica artículos de opinión alagando al gobierno para el cual trabaja, muestra una clara crisis de credibilidad de la administración que defiende, en pocas palabras, son patadas de ahogado.

Jaime Gómez

jaime.gomez@4pnoticias.com